jueves, 12 de abril de 2012

El médico de Ifni

A comienzos de 1976, España abandonó su provincia del Sahara en manos de los gobiernos marroquí y mauritano. Abandonó el territorio y, sobre todo, abandonó a sus habitantes, españoles con DNI hasta unos pocos días antes.

Javier Reverte, tal vez el autor africanista más leído en lengua española, retrata estos acontecimientos en El médico de Ifni.

Bajo la apariencia de novela de espionaje o incluso negra (otro que se apunta al etnothriller, aunque unos cuantos años antes que yo), nos da a conocer la historia del movimiento independentista saharaui a comienzos de los 70, la represión española, el éxodo de su población y la vida en los campos de refugiados en Tindouf.

Es una historia sobre el amor, las relaciones familiares, los oscuros intereses de ciertos gobiernos y sobre la cínica habilidad de ciertos personajes para mantenerse siempre en los alrededores del poder, como, por ejemplo, Alberto Balaguer, agente secreto y uno de los protagonistas de esta novela.

No seré yo quien descubra las habilidades narrativas de Javier Reverte, pero sí me parece una ocasión estupenda para recordar el sufrimiento del pueblo saharaui que, treinta y seis años después, sigue tan vivo.


Como testimonio, dejo este interesante vídeo de Juan Cabrera que, como tantos, hizo la mili en el Sahara Español en aquella época.

lunes, 9 de abril de 2012

Rhodesianos en Malasia

Esto de internet y las redes sociales tiene su gracia. Así, cuando uno consulta la lista de personas que afirman que la página de Beautiful Rhodesia en Facebook les gusta, no deja de sorprender que ahí figuren unas cuantas personas de origen malayo.

Servidor, que a priori podría verse intrigado por el dato, es muy listico e intuye una razón, que no tiene por qué ser la real (hay quien opinará que simplemente les gusta la portada del libro o que el autor les parece escandalosamente guapo).

A principios de la década de los 50, la península de Malaca y el norte de la isla de Borneo eran colonia británica y se produjo un alzamiento comunista contra la presencia inglesa en el país. Rhodesia, fiel todavía a Su Majestad, envió tropas para reprimir lo que entonces se conoció como Emergencia malaya.

Miembros del Escuadrón C - Rhodesian SAS. Malasia 1951-53

Con la colaboración de fuerzas británicas, del resto de la Commonwealth y de malayos anticomunistas, la insurrección fue sofocada. Finalmente, Malasia obtuvo la independencia en 1957.

La experiencia de guerra en la jungla adquirida por las tropas del Rhodesian Special Air Service fue aplicada, años más tarde, en la Bush War, la guerra civil que enfrentó a la población blanca y negra en Rhodesia/Zimbabwe hasta 1979.

Pero ésa es, ya, otra historia.

jueves, 5 de abril de 2012

La maldición de la embajada española en Zimbabwe

Esta semana, mientras se encontraba de vacaciones en Namibia, ha fallecido la embajadora española en Zimbabwe, Pilar Fuertes, en accidente de tráfico.

El hecho de que esta muerte haya recordado a alguno de mis lectores, en cierto modo, a la que se relata en mi novela Beautiful Rhodesia, me ha llevado a rememorar el asesinato de José Luis Blanco Briones, embajador español en Harare, en 1985.

Tras muchos años de ausencia de relaciones diplomáticas con la Rhodesia segregacionista de Ian Smith, España abrió embajada en la joven república de Zimbabwe cuando la mayoría negra alcanzó el poder.

El 21 de julio de 1985, el cuerpo del embajador fue hallado en el interior de su coche, cuya matrícula diplomática había sido ocultada bajo una plaza turística alemana. El cadáver, semidesnudo, presentaba golpes en el rostro y resto del cuerpo, causados con sus propios palos de golf.

Blanco Briones
Aquella noche, Blanco Briones había cenado con dos ingenieros españoles de CASA, la empresa aeronáutica española, que negociaban la venta de varios Aviocar que sustituyeran a los viejos Dakota empleados por el ejército rhodesiano en la guerra que sufrió Zimbabwe durante la década de los 70. Ambos ingenieros fueron retenidos por la policía zimbabwa durante varios días. El hecho de se encontrara en el interior de su automóvil un Cartier, regalo de su esposa, hizo que las autoridades locales descartaran el robo como el móvil de un crimen tan turbio (se llegó a investigar, incluso, en los ambientes homosexuales de Harare) que, como la teniente coronel Barranco expusiera a nuestro viejo conocido Miguel Arnaiz, nunca se aclaró.

Ese asesinato y el accidente de Pilar Fuertes, del que no se han facilitado detalles, recalcan el carácter profético y macabro de las palabras de nuestro espía favorito cuando, en respuesta a su jefa, le suelta aquello de seguro que en Exteriores sospechan de un grupo de ciudadanos de Zimbabwe que se reúnen para matar, cada cierto tiempo, al embajador español o a su hija, no te jode.

Listo, este Arnaiz.

martes, 27 de marzo de 2012

Hombres

Cuando lleguen los primeros días de julio y en esta ciudad estemos ya a otra cosa, en el resto del mundo un tema se habrá puesto de moda, será trend topic, vamos, porque se publicarán libros, saldrán pelis e Informe Semanal emitirá su correspondiente reportaje al respecto.

Sí, el próximo 5 de julio se cumplirán cincuenta años de la independencia de Argelia. Ya conocéis mi afición por estos temas de las guerras de liberación africanas. Y sabéis también cuánto me gusta crear tendencia, así que he decidido adelantarme unos meses por el camino que más me gusta, la literatura.

Esta circunstancia me ha permitido descubrir Hombres, la novela deslumbrante de Laurent Mauvignier, que relata unas horas en la vida de un grupo de veteranos franceses de la guerra de Argelia.

Con un estilo que nos puede recordar al de Lobo Antunes, Mauvignier desgrana los fantasmas y los traumas de estos ancianos, en un país, Francia, que durante décadas ha pretendido ignorar lo que hizo y sufrió en Argelia entre 1954 y 1962, que ha dado la espalda a los atentados, a las torturas, a las masacres de civiles franceses y argelinos, a la guerra sucia, al racismo, al colonialismo y al éxodo de los pieds noirs, los pies negros.

Por otra parte retrata, también, las complicadas relaciones que se establecen en una familia, una familia cualquiera.

Hombres es, pues, un más que recomendable ejemplo de la literatura francesa que solemos tener bastante olvidada a este lado del Adour.

Total, como les solemos ganar en todo...

sábado, 24 de marzo de 2012

Tangerko ametsak - Sueños de Tánger

Jon Arretxe es de Basauri y vive en Arbizu. Licenciado en Educación Física, toca el piano, estudia Filología Inglesa, canta ópera, da conferencias, viaja y escribe.

Y, como a otro autor de aquí al que conozco muy bien, le apasiona África. Hasta allá nos lleva en su Tangerko ametsak, traducida al castellano por Cristina Fernández y publicada por Erein.

Como ese otro autor que he citado antes, en Sueños de Tánger combina la trama negra con una apuesta decidida por una literatura de la marginación y la discriminación. Ah, qué feliz me hizo Patxi Irurzun cuando dijo que yo había inaugurado un nuevo género, el etnothriller, pero no, no, el inventor es Jon.

Esta novela alterna la acción entre Bamako y Tánger, y dibuja personajes soberbios, como Mohammed, ese español, musulmán y sicario, que deja perder su mirada al otro lado del Estrecho, en las costas de Tarifa, entre trabajito y trabajito.
 
Por otra parte, nos muestra el funcionamiento de las mafias que se lucran con el tráfico de seres humanos con rumbo a este supuesto Eldorado europeo y nos sumerge en la desgracia de los africanos que cruzan su continente para acabar en Tánger, a la espera de una patera en la que hundir sus sueños y sus ahorros.

Y, como buena novela negra, es imposible encontrar el momento adecuado para detenerte y plantar tu marcapáginas.

Al loro, pues, con las novelas de Jon Arretxe.

viernes, 23 de marzo de 2012

Beautiful Rhodesia en Donostia

Hoy justo hace un mes, un 23F, cogimos la A15 y nos acercamos a Donosti a presentar Beautiful Rhodesia en la Elkar de Fermín Calbeton, la mítica Bilintx, ese sitio tan raro, tan lleno de libros, y tan rodeado por todas partes de pintxos y txakolis.


Presencia en el escaparate, en el apartado de novedades, el micrófono en su sitio, bat bi, bat bi, entzuten al da? y todo a punto para charlar con mi público sobre esta novela doblemente negra.


Mientras hacíamos tiempo, charla agradable con Monika Zumeta, sobre literatura, su pasado en televisión y sus proyectos futuros.


Pero no vino nadie.

Así que me fui con Alf Etxarte, actor, cocinero, escritor en ciernes y mi fotógrafo de cabecera, a ahogar nuestras penas en unas brotxetas de gamba en el Goizargi.

Pero la están vendiendo, sí, y no me extraña, gracias, entre otras cosas, a críticas como la de José Javier Abasolo en Calibre 38. Me entran sudores y temblores solo de ver junto a qué libros y autores aparece el mío en esta revista.

lunes, 19 de marzo de 2012

Los Acuerdos de Evian

Oigo en la radio que a primera hora de esta mañana se ha producido un tiroteo a la entrada de un colegio judío en Toulouse. Han muerto tres alumnos y un profesor de hebreo. Al parecer, el calibre del arma empleada coincide con el usado en el asesinato de tres militares franceses la semana pasada.

Ante noticias así, no puedo evitar ponerme el traje de conspiranoico y relacionar estos crímenes con una posible resurrección de la OAS, justo cuando ayer se cumplieron cincuenta años de los Acuerdos de Evian. En esta localidad francesa se reunieron, durante semanas, representantes del gobierno francés y del Frente de Liberación Nacional, para tratar el alto el fuego y los términos bajo los cuales debía celebrarse el referéndum para la autodeterminación de Argelia.

Argelinos festejan la firma de los Acuerdos de Evian

Estos acuerdos supusieron, pues, el final a ocho años de guerra. Desde 1830, Argelia había sido parte integrante del estado francés y su territorio dividido en departamentos, con la misma entidad jurídica que los metropolitanos. Sus vecinos Marruecos y Túnez ostentaban un estatus diferente, el de protectorados.

En 1954, la población de Argelia estaba dividida entre el millón de habitantes de origen europeo, los pied noirs, de nacionalidad francesa y con íntegros derechos civiles y políticos, y los ocho millones de habitantes de religión musulmana, conocidos como indigènes, a los que se negaban dichos derechos. En esta situación de discriminación se pueden hallar las bases del nacionalismo argelino, que surge durante la Segunda Guerra Mundial y alcanza su cénit con el nacimiento del FLN y su apuesta por la lucha armada a partir de 1954.

La guerra de Argelia costó la vida de aproximadamente 500.000 musulmanes y 30.000 franceses; en ambos casos, la mayor parte de las víctimas fueron civiles.

Ben Bella, primer presidente de Argelia
Los puntos principales de los Acuerdos de Evian establecían el alto el fuego a partir del 19 de marzo de 1962, la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Argelia y, en el caso de que ésta fuera aprobada, la retirada progresiva del ejército francés y garantías para la población de origen europeo (franceses, españoles, italianos y judíos, principalmente).

El alto el fuego fue quebrado de forma prácticamente inmediata por la OAS, la Organisation de l'Armée Secrete, opuesta a la independencia, con atentados en Argelia y Francia, y el FLN, que siguió hostigando a los colonos europeos.

La independencia fue proclamada el 5 de julio de 1962 y los pieds noirs abandonaron en masa la Argelia que les había acogido durante generaciones. El siguiente vídeo recoge algunas imágenes de aquel éxodo precipitado.



La OAS juró venganza y llegó a atentar en repetidas veces, sin éxito, contra la vida de Charles De Gaulle, como reflejó magistralmente Frederick Forsyth en su Chacal.

Los acontecimientos de estos días en Toulouse y Montauban me llevan a pensar en un macabro resurgir de la OAS, aprovechando este cincuentenario y la proximidad de las elecciones presidenciales francesas, en las que, una vez más, la familia Le Pen se envuelve en la bandera y los recuerdos de los viejos pieds noirs.

jueves, 15 de marzo de 2012

Beautiful Rhodesia en Nadie es inocente

Hoy nos sacan en Nadie es inocente, el blog de Javier Abasolo, referencia en temas de literatura negra por estas tierras.

Me ha alegrado el día.

Título: BEAUTIFUL RHODESIA


Autor: CARLOS ERICE AZANZA


Editorial: LEDORIA


Trama: Ainhoa, hija del embajador español en Zimbabwe es asesinada a la salida de un lujoso club nocturno, tras despedirse de un amigo de raza negra. Para evitar tanto un conflicto diplomático como la generación de actos racistas de represalia en la propia España, el gobierno español enviará a Zimbabwe a un agente del CNI, para que colabore con la policía local en la investigación del asesinato.


Personajes: Sandra Bokosa, joven policía zimbabwa, madre de un pareja de gemelos y abandona por su marido, que intenta hacer un trabajo lo más digno posible pese a las dificultades que la rodean, Miguel Arnaiz, agente del CNI (centro Nacional de Inteligencia), ex guardia civil con experiencia en Euskadi, al que los años en la profesión le han hecho ser bastante escéptico, Terry Spears, antiguo combatiente durante la II Guerra Mundial como piloto de la RAF, rhodesiano partidario del régimen racista que durante una época se constituyó como República independiente, el inspector Mugarari, superior de Sandra, eficiente burócrata al que no le gustan las complicaciones, Martin Bambridge, antiguo militar rhodesiano (no zimbabwo), partidario de la supremacía blanca, que sin ningún motivo especial y sin haber sido contactado de antemano, se ofrece voluntariamente a ayudar a Arnaiz


Aspectos a Destacar: La aproximación a la situación de un país que, pese a su descolonización, sigue sufriendo problemas derivados tanto de la guerra como de la corrupción instalada institucionalmente y en la que si han desaparecido (aparentemente) las barreras raciales, se han agrandado las económicas / El uso de un escenario (la antigua Rhodesia, el nuevo Zimbabwe) atípico entre los escritores en lengua española / Obra ganadora del "III Certamen de Novela Correduría de Seguros López-Torrijos".


La Frase: El hambre, siempre el hambre. Tan cerca, tan alrededor. Como al hambre le acompaña siempre la desesperación, muchos hombres emigraban a Sudáfrica, en busca de un trabajo que les ayudara a mantener a sus familias. Cada noche cruzaban ilegalmente la frontera, alambrada y electrificada. Por docenas. La policía sudafricana, ahora multirracial, perseguía a los inmigrantes ilegales con la misma saña con la que se empleaba la policía blanca contra los negros en los tiempos del apartheid.

sábado, 10 de marzo de 2012

Sarri, Sarri, Sarri... guren

Conforme pasan los años, uno se va dando cuenta de lo fugaz que es la vida, lo efímero de sus momentos y blablabla. Y, entonces, ocurren cosas que no sabes si te alivian esa nostalgia o te la multiplican.

Eso es justo lo que me pasó ayer viernes.

A las ocho y media de la tarde me acerqué al Garazi, bar emblemático de Calderería, calle cultural donde las haya (sin ir más lejos, allí presentamos Beautiful Rhodesia hace poco más de dos meses).

Objetivo, ver a los Legañas en las Pestañas, con Leunda en la batería y Paularena al micro, muy bien acompañados por el resto de la banda.

Resultado, un viaje a través del tiempo y de nuestro subconsciente musical. Hora y media de cervezas, pintxos de jamón y del punk más foral y de bajera que tanto nos acompañara en nuestra adolescencia, con guiños a Evaristo, Tijuana y una impagable versión de Sarri, Sarri, reconvertida a Sarri... guren.



La vida cultural de esta ciudad, la de verdad, la que huye de grandes escenarios y planes estratégicos, está ahí, en los bares y en los colectivos que organizan actividades alejadas del consumo y la difusión masiva.

Me lo pasé pipa, con música, amigos y, también, hablando de proyectos literarios.

Nafar Punk rules!

jueves, 8 de marzo de 2012

Auge de la literatura colonial en español

Hace ya algún tiempo comentamos que en la literatura española el tema colonial no contaba con una excesiva producción. Contraponíamos esta situación con la abundante obra británica ambientada en la India colonial, (con ejemplos como La joya de la Corona o Pasaje a la India) o la portuguesa, más cercana a nosotros, con artículos dedicados a novelas como El árbol de las palabras (Teolinda Gersao), La costa de los murmullos (Lídia Jorge) o Esplendor de Portugal (Lobo Antunes), ambientadas en el África portuguesa de los años 60 y 70.

En cambio, en la literatura española, decíamos que los escenarios africanos no gozaban de la misma presencia. Tan solo un puñado de novelas, como Imán (Ramón J. Sender) o La forja de un rebelde (Arturo Barea) habían descrito las guerras en el Marruecos de comienzos del siglo XX.

En épocas más recientes, algunos autores han mirado al otro lado del Estrecho para ambientar sus novelas. Así, Eduardo Garrigues eligió la antigua Namibia alemana para La dama de Duwisib, Javier Yanes nos llevó a Kenia en El señor de las llanuras, el televisivo David Cantero viajó a África en busca de El hombre del baobab o, más cerquita de aquí, Bernardo Atxaga ambientó sus Zazpi etxe Frantzian (Siete casas en Francia) en el Congo Belga.

Pero ha sido el prodigioso éxito de María Dueñas con El tiempo entre costuras, esa historia de amores y espionaje en el Marruecos español de los años 30 y 40, el que realmente ha revitalizado el género.

A su estela, Temas de Hoy ha repetido triunfo con Palmeras en la nieve, de Luz Gabás, la historia de dos colonos de origen aragonés en las plantaciones de Fernando Poo, en la antigua Guinea Española.

Al igual que en el caso de María Dueñas, cabe destacar que ésta es la primera novela de la autora, alcaldesa de Benasque, por otra parte.

Un clásico de nuestra literatura africanista, Javier Reverte, ha elegido el mismo escenario ecuatoguineano para La canción de Mbama, donde vuelve a trenzar una novela en un ambiente colonial español, como ya hiciera con El médico de Ifni.

Clara muestra del interés del público por este tema es el reciente ganador del Premio Planeta (Lara nunca da puntadas sin hilo) El imperio eres tú, de Javier Moro, en el Brasil recién independizado de Portugal en el siglo XIX, y el finalista del mismo premio, Tiempo de arena, de Inma Chacón, que surge del desastre español en Filipinas en 1898.

Con un pelín de mayor modestia, mi Beautiful Rhodesia también es, sin duda, una muestra más de esta nueva mirada nuestra y literaria al viejo colonialismo europeo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Viaje con nosotros

Como en las pelis de Indiana Jones, en las que en un nada velado homenaje a Casablanca un avioncito surcaba un mundo de mapas en sepia describiendo los viajes de nuestro arqueólogo favorito, quien se sumerja en las páginas de Beautiful Rhodesia podrá recorrer, de forma bien barata, los más variados lugares y en distintas épocas.

En Europa, de una Pamplona ochentera a la Roma de 1945, pasando por Arbizu, el Madrid actual y las Cerdeña, Rodas, Nápoles y Génova de los años 30 y 40.

Cinema Impero (Asmara) construido por los italianos en la época colonial


Si cruzamos el Mediterráneo, nuestros protagonistas te mostrarán, en África, Harare, Bulawayo y las Cataratas Victoria. Más al sur, esta novela te llevará a Namibia, Johannesburgo y Ciudad del Cabo. Y conocerás, también, Matabeleland, Nairobi, la Asmara italiana de principios de los años 40 y los cielos de Libia y Túnez en la Segunda Guerra Mundial.

Pilotos del Escuadrón Rhodesiano nº 237, en 1944. ¿Quién es Terry Spears?


¿Quién puede darte más por menos?

Así que ya sabes.

Pon al día tu pasaporte.

Y lee.

jueves, 1 de marzo de 2012

Birdman

Birdman, el hombre pájaro, casi se desgracia el otro día al saltar desde el Monte Table, en Ciudad del Cabo.



Si el otro día hablábamos de la australiana a la que se le rompió la goma al saltar desde un puente sobre el Zambeze, hoy traemos este vídeo de Jeb Corliss al que simplemente se le rompieron las piernas al chocar con unas rocas durante el descenso.

No sé qué vientos soplan estos días por el sur de África para que a la gente le dé por correr semejantes riesgos, y menos sé a qué Dios se encomiendan para que les salve la vida cuando se precipitan en caída libre.

Ver para creer, cuando uno sabe que se puede pasear junto al Table con objetivos más pacíficos, para observar cómo Arnaiz y Bambridge conspiran en el Rhodes Memorial, por ejemplo, en las páginas de Beautiful Rhodesia.

miércoles, 22 de febrero de 2012

A15

Sí, mañana día 23 tomamos la A15, camino de la Parte Vieja donostiarra, para presentar a las 19.00 horas Beautiful Rhodesia en la tienda Elkar de Fermín Calbeton, la clásica Bilintx.

Hoy, para calentar motores, Nil Ventós Corominas publica esta entrevista en el Diario de Noticias de Gipuzkoa.

Carlos Erice teje un relato social de Zimbabue en 'Beautiful Rhodesia'

El escritor pamplonés presentará su novela mañana en la librería Elkar de Donostia.

Donostia. Beautiful Rhodesia se presenta como una novela negra, de viajes y social a la vez. Carlos Erice, escritor pamplonés, teje una trama en Zimbabue que se centra en la investigación de la muerte de una chica guipuzcoana, Ainhoa, hija del embajador español en el país africano. Este asesinato moviliza a un espía del CNI, ex agente de la Guardia Civil, que trata de resolver el crimen. Para ello cuenta con la colaboración de un agente de la policía de Zimbabue, con el que colabora a la vez que establece cierta rivalidad.

Esta obra, ganadora del Certamen de novela López Torrijos 2011 y publicada por la editorial de Toledo Ledoria, será presentada mañana en la librería Elkar de la calle Fermín Calbeton de Donostia a las 19.00 horas.

Si bien la fórmula de la narración y la intriga forma parte del género negro, "el tema del racismo es el marco de la historia", afirma Erice. "El eje fundamental es el crimen de Ainhoa", explica su autor, "pero también describo la situación actual de Zimbabue y la historia del país, su participación en la II Guerra Mundial y el origen de la inmigración blanca en esta colonia británica".

El título del libro, Beautiful Rhodesia, hace referencia al nombre que le daban los blancos al territorio mientras fue parte del Imperio Británico y durante las décadas en las que fue independiente pero estaba gobernado exclusivamente por blancos. Una de las claves del libro es el contraste entre la riqueza de la colonia en el pasado y la pobreza a la que ha llegado el actual Estado comandado por Robert Mugabe.

"El origen de esta obra es mi encuentro con dos zimbabuenses", asegura Erice. "Durante unos sanfermines conocí a una chica blanca de Zimbabue. Ella me explicó su estilo de vida en aquella época, su vida en la finca de gran extensión de su familia. Me transmitió una imagen romántica de una situación que podía ser colonial, donde una minoría blanca poseía la mayor parte de los recursos económicos".

El otro contacto con esa tierra ocurrió cuando el autor se encontró, en un comedor social de Pamplona, a un chico de raza negra de Zimbabue. Este joven le mostró la otra cara de la vida en el país africano, y a través de él pudo conocer la parte menos bucólica de la colonización: "Me contó cómo habían vivido sus padres esa segregación racial, cómo habían vivido en un país en el que los negros no tenían derecho a voto, derechos civiles y estaban marginados en el sentido económico".

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2012/02/22/ocio-y-cultura/cultura/carlos-erice-teje-un-relato-social-de-zimbabue-en-39beautiful-rhodesia39

lunes, 20 de febrero de 2012

Género negro vasco

Si el otro día hablábamos de que existe una cierta efervescencia de la novela negra vasca, hoy podemos afirmar que ocurre otro tanto con el cine.

No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu, se llevó anoche los premios gordos en la ceremonia de los Goya: mejor película, mejor dirección, mejor actor protagonista y mejor guión original, del propio Urbizu y Michel Gaztambide.



Si ya nos encandiló hace unos años con La caja 507, Urbizu confirma en esta película su maestría en el género. Ha contado de nuevo con un José Coronado colosal, que se confirma con el tiempo como un actor excelente.

Me alegra que se nos dé tan bien el género negro por estas tierras. Yo, por si acaso, me he hecho ya con Sueños de Tánger, Tangerko ametsak, la novela de Jon Arretxe que nos transporta, igual que la mía, a escenarios africanos. Ya os daré mi opinión, pero tiene una pinta excelente.

lunes, 13 de febrero de 2012

Chipolopolo boys

Anoche, Zambia, la antigua Rhodesia del Norte, se proclamó campeona de África de fútbol. En una final emocionantísima, los Chipolopolo se llevaron la copa en la tanda de penaltis ante la favorita, Costa de Marfil.

Zambia es un país de extraordinaria riqueza minera y su cinturón del cobre, el Copper Belt, que une Lusaka con Livingstone, supone uno de los más importantes yacimientos del mundo de este mineral, explotado a conciencia por los británicos en la época colonial. De ahí les viene el apodo, Chipolopolo, las balas de cobre, en lengua chibemba, no en zulú, como decía el otro día el Marca. Eso sería como afirmar que Osasuna significa salud en ucraniano.

Se da la circunstancia de que la final de ayer se disputó en Libreville, capital de Gabón. Allí, hace diecinueve años, los mejores jugadores de la selección zambiana hallaron la muerte en un accidente de avión. Qué caprichoso puede llegar a ser el destino.

He estado espiando hoy la página que tiene este equipo en Facebook, y me ha emocionado ver cómo algunos blancos, antiguos colonos o que aún viven allá, han sentido la victoria como propia, hecho impensable, quizás, hace algunas décadas.

Y ya que en este blog solemos hablar de libros, os recomiendo uno del escritor sueco Henning Mankell, famoso por su personaje del inspector Wallander, ambientado en la Zambia de las últimas décadas: El ojo del leopardo.

En el vídeo vemos cómo el seleccionador de Zambia, Herve Renard, lleva en brazos al lesionado Joseph Musonda para que pueda celebrar la victoria junto a sus compañeros. Luego, Chris Katongo resultaría elegido mejor jugador del campeonato. Congratulations Chipolopolo boys.

viernes, 10 de febrero de 2012

Virgen Negra

No deja de ser curioso cómo, desde este país pequeñito pegado a los Pirineos, somos cada vez más los que dirigimos nuestra mirada a África.

Desconozco la razón. Supongo que cada cual tendrá la suya.

Se acercan los Goyas, y ahí tenemos una película nuestra, Virgen Negra, candidata al Goya al mejor cortometraje documental, que indaga en la vida sexual de la mujer mozambiqueña.


Hace poco lo proyectaron en la Filmoteca de Navarra y, tonto de mí, no fui. Siempre nos andamos quejando de la situación de la cultura y las artes en nuestra tierra y, cuando salen propuestas interesantes, no les hacemos ni puto caso. Deberíamos hacérnoslo mirar.

Amaia Remírez es la productora y Raúl de la Fuente el realizador, que ya cosechó un éxito tremendo con su Nömadak Tx.

Aquí les vemos junto junto a Patricia Ponce de Haurralde Fundazioa. Parecen buena gente.

Patrica, Raúl y Amaia (foto de Javier Bergasa en Diario de Noticias)


Y encima están preparando otra peli, basada en el libro Un día más con vida, del periodista polaco Ryszard Kapuscinski, que narraba el final de la presencia portuguesa en Angola en 1975 y el inicio de la guerra civil, con la intervención sudafricana y cubana. Nunca olvidaré esa Luanda semidesierta, convertida en la ciudad de las cajas, de las cajas de madera en las que los colonos portugueses habían guardado todas sus vidas, con la esperanza de poder embarcarlas rumbo a Lisboa.

Esa película sí que no me la pierdo. Lo juro.

martes, 7 de febrero de 2012

Novela negra vasca

Hay gente a la que no le gustan las etiquetas. En esto de la literatura, dicen que encasillan, que encorsetan a un autor o a su obra.

Puede ser.

Pero en estos tiempos de crisis en los que hasta los bancos se unen y los bodegueros se asocian para intentar asomar la cabeza, el marketing nos aconseja la creación de marcas.

En el campo de la novela negra, de misterio o del thriller, este fenómeno ya lleva tiempo produciéndose. El ejemplo más claro lo tenemos en la novela negra nórdica, que gracias al paraguas de los Larsson y Mankell, ha inundado nuestros escaparates y nuestras lecturas. El otro día vi la entrevista a Petros Markaris en Página 2. El griego defendía la existencia de una novela negra mediterránea, desde Vázquez Montalbán a Camilleri, pasando por él mismo.

Estos días se celebra el festival literario Barcelona Negra. Los catalanes, que aunque suene a tópico gozan de más olfato para estas cosas, nos han echado un cable y organizaron una mesa redonda sobre la novela negra vasca.

Allí estuvieron presentes, dando a conocer nuestra forma de entender la narrativa de misterio, Aingeru Epaltza, José Javier Abasolo y Jon Arretxe. Hace algún tiempo, hablando de narrativa navarra, mencioné a este último y a Alberto Ladron Arana, que cultivan, en euskera, el género negro.

Cada cual lo entenderá a su modo, tendrá su estilo, su técnica, su idioma y sus temas, pero no es mala idea la de crear, o fomentar, esa marca. La novela negra vasca. Me gusta. I like. Gustatzen zait.

Y ahora que hace tanto frío afuera, mi Beautiful Rhodesia también quiere, o debe, subirse a ese tren.

lunes, 6 de febrero de 2012

Presentación en San Sebastián/Aurkezpena Donostian

El próximo 23 de febrero, jueves, a las 19.00, presentaremos Beautiful Rhodesia en Donostia, en Elkar, en la calle Fermín Calbetón, número 21.

http://www.elkar.com/es/salas/ver-actividad/beautiful-rhodesia/2297

Para quien no la conozca, aquí dejo la sinopsis de esta novela, ganadora del López Torrijos 2011. Todo un hito del etnothriller, la etnointriga, el thriller social o, por qué no, la novela negra vasca.

El cadáver de una joven vasca es hallado en Harare, la capital de Zimbabwe. Miguel Arnaiz, ex guardia civil y agente del Centro Nacional de Inteligencia, recibe la orden de investigar las circunstancias que rodean esa muerte. Sandra Bokosa, detective de la Policía Republicana de Zimbabwe, es la responsable del caso y entre ambos se establecerá una compleja relación personal y profesional, en la qu...e nada es lo que parece y en la que los dos agentes deberán someterse a los dictados de sus gobiernos, muy interesados en ocultar la verdadera naturaleza del crimen. Arnaiz afrontará la verdad con cinismo y llegará a destapar una de las más sorprendentes y menos conocidas rutas de huida de criminales nazis tras la Segunda Guerra Mundial, en la que además se vieron implicados diplomáticos españoles.

En un entorno donde aún perviven retales de la vieja supremacía blanca en el África Austral, 'Beautiful Rhodesia' constituye una reflexión acerca del pasado reciente y la situación actual del racismo todavía latente en esa región, recoge crudamente las conspiraciones implacables que pueden llegar a tejer muchos gobiernos para defender sus políticas y supone, finalmente, un viaje al decepcionado mundo interior de sus protagonistas.

viernes, 3 de febrero de 2012

En Onda Vasca les gusta Beautiful Rhodesia

Como si de un comentario de Facebook se tratara, en Onda Vasca les gusta Beautiful Rhodesia. Sobre todo a Patxo Abarzuza, de Elkar Comedias, que el pasado 21 de enero hizo esta reseña radiofónica.

Y siguiendo con el juego del botón I like, me gusta que le guste, sobre todo ese comentario que hace de la capacidad de ciertas especies para mantenerse siempre arriba, aunque no lo parezca, cosa que me parece que ocurre en todas partes, no solo en el sur de África.



También puedes escucharla aquí




 

miércoles, 1 de febrero de 2012

De película

Ahora que me llueven ofertas de Hollywood y de varias productoras españolas para comprar los derechos de Beautiful Rhodesia para su versión cinematográfica, se me ha ocurrido que podéis ayudarme con el casting.

¿Qué actores y actrices creéis que encajarían mejor con los personajes de la novela? Venga, animaos y jugad conmigo.

Así, a botepronto (lo de botepronto es un decir, llevo semanas pensándolo), se me ocurre que Miguel Arnaiz podría ser encarnado por Luis Tosar. Sí, ya sé, qué fácil, es el actor de moda en España y blablabla, pero creo que su físico, si quisiéramos ponerle cara a nuestro espía, es el idóneo.


Como quiera que pretendemos hacer una peli de lo más internacional, no nos cortemos un pelo y escojamos a Denzel Washington para el papel del descreído inspector Mugariri. El americano me encanta y creo que lo haría de cine, valga el chiste, y ya practicó acento sudafricano en Grita Libertad.


Más complicado lo tengo con las chicas. No sé quién podría interpretar a Sandra, esa mujer lista y fuerte que tanto os gusta. No lo sé. Ayudadme.

Para Ainhoa, tiremos para casa, me quedo con Bárbara Goenaga.


Pero bueno, ahí os dejo el reto. Pensad y proponed. Spears, Bambridge, los sardos, Patrick, Barranco, Joshua Kamungozi, Rosa... ¡quiero verles las caras!

Las ideas que más me gusten tienen una entrada asegurada para el estreno en Los Angeles o en los Carlos III, que ya veremos.

Y os la firmaré. 

lunes, 30 de enero de 2012

Gandhi, Sudáfrica y Bose (II)

A lo largo de los años 30, Gandhi se convirtió en referencia para el pueblo indio, ansioso por liberarse de la dominación inglesa. Al contrario que otros líderes revolucionarios, apostó firmemente por la no violencia y la desobediencia civil. Sus campañas de boicot a la ropa importada de la metrópoli llegó a ahogar la economía de ciudades industriales como Manchester y Liverpool y fue famosa su peregrinación en contra del monopolio británico sobre la extracción de la sal.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial supuso un dilema para él. Pese a considerar, como otros miembros del Congreso Nacional Indio, inmorales los regímenes nazi y japonés, declaró públicamente que no podía enviar a los indios a una guerra por la libertad y la democracia cuando esa libertad y esa democracia eran negadas sistemáticamente a su propio pueblo. Solo apoyaría a Gran Bretaña si ésta concedía la independencia a la India. Aquellos primeros años 40 fueron época de revueltas y protestas contra el gobierno colonial, que las reprimió sin miramientos. El propio Gandhi acabó, una vez más, en la cárcel.

Gandhi y Bose
En cambio, Chandra Bose, otro de los líderes nacionalistas del país, no dudó en alinearse junto a las potencias del Eje, confiando en que una hipotética victoria de Alemania supusiera, por fin, la independencia de la India. Al igual que Gandhi, se licenció en Derecho en Inglaterra y, como él, presidió el partido del Congreso Nacional Indio. Pero, a diferencia del Mahatma, consideró que el camino para la independencia era el de la lucha armada.

Chandra Bose junto a dos oficiales alemanes
Con el apoyo de Hitler y los japoneses, fundó el Ejército Nacional Indio y presidió el Gobierno Provisional de la India Libre que combatió al Raj británico en Birmania. Tras la derrota de Japón, Bose falleció, presuntamente, en un accidente aéreo nunca aclarado.

En 1947, Gran Bretaña accedió, por fin, a la independencia de la India. Pese a su gran prestigio entre las comunidades hindú y musulmana, Gandhi no pudo evitar los motines y matanzas entre ambas y consintió, finalmente, la partición del país.

El 30 de enero de 1948, un fanático hindú, Nathuram Godse, acabó con su vida, a los 78 años de edad.

sábado, 28 de enero de 2012

Gandhi, Sudáfrica y Bose (I)

Este lunes se cumplen sesenta y cuatro años del asesinato de Mohandas Gandhi, el Mahatma, símbolo mundial de la no violencia y la desobediencia civil.

El riesgo de guerra civil entre las comunidades hindú y musulmana le llevó a aprobar, pese a no ser plato de su gusto, la partición de la India británica en dos estados, uno de mayoría hindú (Unión India) y otro de mayoría musulmana (Pakistán, que más tarde sufriría una escisión, denominada Bangla Desh). Esta decisión le costó la vida el 30 de enero de 1948.

Nacido en 1869 y abogado de profesión, el escaso éxito de su carrera en la India le llevó a aceptar un trabajo en Sudáfrica. Pese a estar acostumbrado al trato discriminatorio por parte de los británicos en su país natal, la situación de los no blancos en Sudáfrica supuso para él un cambio radical en su concepción de la vida.

En la inolvidable película de Attenborough y en la que Ben Kingsley estuvo simplemente espléndido, se rememora la humillación que sufrió el joven abogado Gandhi, impecablemente vestido con su traje de sastre inglés comprado en Londres, en un viaje en tren a Pretoria. Su pretensión de viajar en primera le llevó a ser golpeado y abandonado en un apeadero.



A lo largo de sus veintidós años en Sudáfrica peleó por los derechos civiles de la minoría india, muy numerosa sobre todo en las provincias de Natal y Transvaal. Sus métodos de resistencia pasiva y desobediencia civil obligaron al gobierno sudafricano a negociar con su Partido Indio del Congreso.

A su regreso a la India, en 1915, fue recibido como un héroe y abandonó paulatinamente su estilo de vida y vestimenta occidental y profundizó en la filosofía y la espiritualidad.

Y no tardó en erigirse en uno de los líderes del nacionalismo indio frente al colonialismo británico, junto a Pandit Nehru, Sen Gupta y Chandra Bose, entre otros.

Nehru y Gandhi

Continúa...

jueves, 26 de enero de 2012

365

En 2009 me presenté al MostrARTEnavarra, un concurso nuevo, promovido por Cruz Roja, que pretendía reflejar la nueva realidad navarra en el entorno laboral. Fue mi primera incursión en esta literatura de la diversidad que suelo practicar y no me fue mal. Quedé tercero. Por aquel entonces el París 365 andaba por la calle Jarauta. Hoy están en la calle San Lorenzo.




365


Aquella noche llegué un poquito más tarde. 

Me extrañaron su silla vacía y un ramillete de flores modestas en una de nuestras jarras de agua colocada frente a su ausencia.

No se oían voces ni risas; sólo el entrechocar de platos y cubiertos.




Hola, soy Itziar. Al acabar el verano, una se plantea un montón de objetivos y actividades. Se hace muy duro olvidar la bendita rutina de sol, piscina matutina y vinos vespertinos. No es fácil la transición, de ahí que mucha gente opte por ocupar, también en otoño, esas horas previas a la cena: cursos de inglés, de francés, de pintura, manualidades, cocina o internet. Y el spinning, claro.

Durante un paseo por el parque que oxigena mi apartamento reflexioné sobre ello. Estaba segura de que podía dedicar mi tiempo libre a algo más fructífero que la incineración de calorías. Me resistía a convertirme en una más de los muchos y muchas que corren a apuntarse a los gimnasios a primeros de septiembre. Afortunadamente nunca he dejado que mi autoestima decline en función de un posible exceso de kilos. Pero ahí tienes a los amigos, que te recomiendan el deporte, no por estética, claro, sino por salud, como ellos dicen: ayuda en la lucha contra el estrés, te mantiene en forma, reporta satisfacción, duermes mejor y, por qué no, te sientes más guapa. Ya he seguido ese consejo en muchos otros comienzos de trimestre: al empezar el otoño, después de Navidad o antes de llegar el verano. Y siempre he terminado considerándolo una pérdida de tiempo. Y de dinero, por supuesto. Pero también, siempre, he reincidido. Hasta este pasado septiembre.

Martina, mi compañera argentina de la oficina, fue la que me engañó. Te invito a una cerveza y charlamos, me dijo. Qué arpía. Paseamos por la parte vieja de la ciudad y entramos a una tasca, que no visitaba hacía años, en la que disfruté mis primeras cogorzas de adolescente. Y mis primeros besos.

El bar estaba cambiado, modernizado, pero no operado. Operados son, para mí, esos viejos bares que se ven sometidos a tal reforma quirúrgica que no resultan ya reconocibles ni integrados en su entorno. Aceros inoxidables, luces de neón o discotequeras, muebles de diseño incómodo que no encajan en los cascos históricos de las ciudades; pero muchos continúan siendo reconstruidos con esa irrespetuosa manía por lo anacrónico. Tiene delito. En éste, en cambio, habían sabido mantener el estilo y el sabor. Fueron sustituidas las maderas podridas, y pintadas las paredes manchadas por el humo y el tiempo. Olía a nuevo y presentaba una decoración sencilla de inspiración universal: máscaras africanas, tejidos amerindios y geometría árabe se mezclaban con fotografías en blanco y negro de mi ciudad.

El chico de la barra sirvió dos cervezas, con torpeza y exceso de espuma.

—Soy Javi —se presentó—; poner cañas no es lo que mejor se me dé.

Pues si un camarero no sabe..., pensé.

—Javi se encarga de orientar y gestionar ayudas económicas para nuestros usuarios —Martina aclaró divertida—. Es trabajador social.

El chico se secó las manos con el trapo que colgaba del hombro y me ofreció la derecha por encima de la barra.

—¿Usuarios? —pregunté extrañada.

Martina me sonrió. Teatrera, sorbió lentamente la cerveza.

—Pues sí; hemos convertido tu viejo garito en un comedor social. Damos desayunos, comidas y cenas a personas sin recursos. Los trescientos sesenta y cinco días del año.

—Y hacemos muchas más cosas... —intervino Javi abriendo los brazos como si quisiera abarcar el mundo entero.

Martina me guió hacia el comedor. Un hombre algo encorvado, de pelo blanco pero espíritu aún brioso, colocaba platos y cubiertos en las mesas. Más tarde averigüé que se trataba de un fontanero jubilado que había reparado todas las cañerías del local y que por las noches colaboraba sirviendo las cenas.

En la cocina una pareja se afanaba pelando patatas y empanando pechugas de pollo. Mikel, abogado, pasaba dos tardes a la semana en el comedor asesorando a inmigrantes en situación ilegal en el proceso de obtención de su regularización. Me guiñó un ojo para saludarme, pues tenía las manos embadurnadas de harina, huevo y pan rallado. Junto a él, Aritz; era médico y visitaba regularmente a algunos ancianos del barrio que ya no podían acudir al comedor. Les llevaba comida caliente y vigilaba su salud y su soledad.

—Y tú, ¿qué labor haces aquí? —pregunté a Martina.

—Evalúo las solicitudes que recibimos, chica. Hay que mirar su renta, si trabajan o están en paro. Cuánto pagan de alquiler, si tienen familia... Cada vez son más. Y necesito ayuda.

Así fue como cambié el gimnasio por el comedor solidario. Bien fácil.

A la noche siguiente, María, la dietista encargada de elaborar los menús, me explicaba cómo atender la barra y dónde estaba cada cosa. Mientras charlábamos fueron llegando los usuarios habituales de la cena. Ancianos empobrecidos por sus míseras pensiones, subsaharianos que malvivían de la venta ambulante, gitanos que cada noche se tragaban el orgullo, ecuatorianos despedidos de sus trabajos, mujeres en paro acompañadas por sus niños impecablemente lavados y peinados... María saludó a cada comensal por su nombre mientras se iban sentando en sus lugares de costumbre. Del comedor surgía una cháchara agradable mientras yo preparaba jarras de agua y abría algunas botellas de vino. Martina ya me había advertido que muchas de aquellas personas no sólo buscaban alimento físico, sino más bien un lugar cálido y amigable donde reunirse, relacionarse y volver a sentirse seres humanos. Alimentaban su alma.

Noche a noche, yo también los fui conociendo. Saïd, que no podía comer cerdo; Carmen, con sus hijos Nicolás, Sara y Alex; dos chicos de Zimbabwe, Robert y Joshua, de los que nunca conseguí pronunciar bien el apellido (ellos tampoco el mío); Mario, ex-presidiario, ex-drogadicto y encargado de recoger los alimentos que nos donaban los bares, comercios y sociedades gastronómicas de los alrededores. Así hasta cuarenta personas. Pero los que mayor ternura me inspiraban eran Sagrario, una mujer con su escaso pelo blanco escrupulosamente peinado, vestida con sencillez y limpieza, que te miraba con dignidad envuelta en cariño, mientras arrastraba penosamente los pies. Siempre llegaba apoyada en el brazo robusto de Wilson, su vecino colombiano, albañil en paro, quien la hacía reír constantemente, piropeándola como sólo sabe hacerlo un cartagenero. Compartían una mesa para dos. Eran, sin duda, una de las parejas más curiosas y ruidosas de las que caían por allá. Y contagiaban su alegría en un lugar realmente necesitado de ella.

Así pasó el otoño. Mis brazos no necesitaron tonificarse en el gimnasio, pues cinco tardes a la semana atendía el comedor en el horario de cena y acarreando cajas y bandejas una se pone muy pero que muy en forma. Y otros dos días solía ayudar a mi amiga Martina a analizar las solicitudes que recibíamos. También llevábamos la contabilidad del proyecto. Confiaban en nuestra capacidad con los números; claro, éramos las del banco.

Y celebramos la Navidad. Mis padres no entendieron que no pasara con ellos la Nochebuena ni la Nochevieja. Pero mi sitio estaba allí, con la zambomba, el turrón, los confetis y el cava barato.

 

La noche que llegué tarde el silencio me sorprendió. No había voces; sólo, como he dicho, el ruido de la vajilla y las noticias, muy bajitas, en el televisor. La mesa de Wilson y Sagrario estaba vacía.

Pobre mujer, era tan mayor... La echaremos en falta, pensé mientras observaba las flores sobre la mesa desocupada. Sin duda las habría traído Wilson, su eterno compañero.

Las caras de mis colegas transmitían tristeza y melancolía. Intenté sobreponerme y me puse el delantal. En ese momento entró Sagrario, con su alegría escondida. Arrastraba los pies más de lo normal, del brazo de Javi, nuestro trabajador social, que me habló con ojos enrojecidos:

—Wilson. Se ha caído de un andamio. Había empezado a trabajar. Sin papeles.



Dedicado a las chicas y chicos del París 365
Jarauta 87
31001 Pamplona-Iruña
Échales un vistazo y un cable en
http://paris365.blogspot.com/

lunes, 23 de enero de 2012

Copa de África

Sí, lo confieso. Me gusta África. Y me gusta el fútbol. Así que desde este sábado ando pegado a la tele, siguiendo la Copa de África de naciones, que se está celebrando en Guinea Ecuatorial y Gabón.

El sábado, Teodoro Obiang, uno de los dictadores más antiguos del mundo, inauguró en Bata, capital de la Guinea continental, el campeonato que designará a la mejor selección africana. En el primer partido, Guinea Ecuatorial se impuso por un gol a cero a Libia. Como anécdota, cabe destacar que ese gol histórico lo obtuvo un madrileño, Javier Balboa, hijo de inmigrantes ecuatoguineanos en España. Pero no es el único español que ha regresado a la tierra de sus padres para vestir los colores de la Nzalang Nacional: Juvenal, Bodipo, Randy o, el caso más curioso, Iván Bolado, hijo de un colono nacido en Guinea cuando ésta era colonia española.



También es blanco Carlos Fernandes, portero de Angola, nacido en África, que defiende la camiseta del país que sus padres tuvieron que abandonar cuando se produjo la descolonización y la posterior guerra civil.

Del mismo modo que son ya muchos los futbolistas de origen africano integrados en selecciones europeas, me alegra que también ocurra al revés, que haya jugadores de origen europeo disputando la Copa de África.

Me gusta esta mezcla de colores, razas y fúbol.

Es el futuro.

Y el presente.

viernes, 20 de enero de 2012

En Onda Vasca

Mañana sábado, a eso de las once de la mañana, en Onda Vasca, Patxo Abarzuza, de Elkar, hablará sobre Beautiful Rhodesia en su espacio semanal de libros.

Aquí os dejo el enlace por si queréis escucharlo en directo. O poned la radio.

http://www.ondavasca.com/

A ver qué dice...

jueves, 19 de enero de 2012

Verano del 43

Hasta este blog suelen llegar visitantes de diverso pelaje: gente de mi cuadrilla, del trabajo, de mi familia (¡hola tita!), gente a la que le ha gustado mi novela, gente a la que no, gente que escribe, gente que lee y cae incluso quien gusta de los Sanfermines y las historias de espías.

Para estas dos últimas categorías rescato un artículo publicado hace ya algunos años en blogsanfermin.com.


Verano del 43

Una mañana de comienzos de julio de 1943, en plena II Guerra Mundial, Hans Schaeffer, nacido en Buenos Aires, de padres austríacos, tomó el Plazaola en la donostiarra estación de Amara. Su destino, como el de muchos otros oficiales y soldados alemanes destinados en el País Vasco-Francés, Pamplona y sus recién iniciadas fiestas de San Fermín.

Pero Shaeffer no era un oficial como los demás. De hecho viajaba de paisano y con pasaporte argentino falso. Su misión, en la que llevaba inmerso casi dos años, consistía en intentar desmantelar la red de mugalaris y contrabandistas que ayudaban a los espías y pilotos aliados derribados a cruzar la frontera franco-española, en su ruta de huida hacia el Gibraltar británico.

Se alojó en el desaparecido Hostal Burguete de la calle San Nicolás, situado más o menos a la altura del actual bar Iru. Durante esos días se hizo habitual de los encierros en un balcón de la calle Estafeta, de una barrera de sombra en nuestra Plaza de Toros y fue común encontrarle cenando en tascas del Casco Viejo tras la corrida para perderse después en los conciertos, bailes o espectáculos revisteriles que solía organizar el bar Baserri. Varias de aquellas noches las acabó en la bodega del Iruña (actual bar Subsuelo) donde, unido a una variopinta mezcla de nativos y visitantes, se pulía todo el vino que podía, cantaba al compás de guitarras y acordeones, intentaba ganarse la atención de las chicas de dudosa reputación que acudían a aquel antro y daba cuenta del caldico que les llevaba a las dianas y al nuevo día.

La noche del 11 al 12 de julio protagonizó en dicha bodega una agria disputa con el periodista sueco Stephan Johansson, al parecer por los favores de Rosa, una famosa prostituta de la calle Curia. Los dos hombres, envalentonados por el vinorro y el anís, salieron a la belena de Pintamonas dispuestos a resolver sus diferencias.

Hans Schaeffer nunca fue visto de nuevo en Pamplona.

Y el tal Johansson resultó ser Frank McCormack, nombrado unos años más tarde director adjunto del MI6, el servicio secreto británico.

lunes, 16 de enero de 2012

Fraga en Guinea

Hoy me ha escrito un amigo ecuatoguineano, lamentándose de la muerte de Manuel Fraga Iribarne; para él, el hombre que concedió la independencia a su país. Es posible que desde aquí lo veamos de otra forma, pero en esa zona de África, mucha gente ve aún a Fraga como un libertador.

El 12 de octubre de 1968 la bandera española fue arriada en Santa Isabel, hoy Malabo, poniendo fin a más de dos siglos de colonización española.

El representante de Franco en aquella ceremonia fue Fraga. En esta fotografía lo vemos sentado frente al presidente electo de la nueva nación, Francisco Macías Nguema. Aquella fue una independencia tutelada, en la que España intentó conservar sus intereses económicos y mantuvo destacamentos de la Guardia Civil. Unos pocos meses más tarde, Macías decidió cortar de forma absoluta los vínculos con la metrópoli, eliminó a la oposición política y se autoproclamó presidente vitalicio. Los colonos españoles, muchos de ellos guineanos de nacimiento, abandonaron precipitadamente el país, dejando atrás sus posesiones. El barco que evacuó a los últimos colonos de la Guinea continental se llamaba, curiosamente, Ciudad de Pamplona.

Aquí os dejo este interesantísimo documental sobre la vida de aquellos hispanoafricanos y la nostalgia que sienten, aún hoy, por su tierra.

sábado, 14 de enero de 2012

Pasaje a la India

En estos tiempos de comunicación instantánea, a la gente que nos dedicamos a contar historias y que tenemos un ego más grande que el acueducto de Lodosa, nos gusta consultar las estadísticas de Google para ver desde dónde nos sigue nuestro público.

Así, este blog literario, que apenas tiene unos mesecicos de vida, es visitado, no solo por gente de mi pueblo y de los alrededores, sino también por paracaidistas llegados de Estados Unidos, Francia, Australia, Inglaterra, Alemania, Argentina, Rusia o, incluso, de Letonia (qué estarías buscando, pillín).

Por eso, en esta época de relaciones internáuticas y electrónicas, me ha hecho una ilusión bárbara encontrarme esta mañana en el buzón, entre facturas y menús de restaurante chino, una tarjeta postal redactada (¡¡¡a mano!!!) en Kerala, en plenas navidades, por mi club de fans en la India.

La postal en cuestión muestra la imagen de Ganesa, deidad hindú de las artes y las ciencias, del intelecto y la sabiduría.

Su rasgo más característico es su cabeza de elefante.

Y no he entendido el chiste. Hace ya mucho que, al salir de la ducha, no presumo de trompa ante el espejo, queridos amigos.

miércoles, 11 de enero de 2012

El detective en casa

Hoy he ido a comer a casa de mis padres y, en la sobremesa, el patriarca Erice se ha puesto la txapela de Sherlock Holmes.

Circunspecto, ha abierto Beautiful Rhodesia por la página 135 y ha señalado la cuarta línea empezando por abajo.

—¿No debería poner Ainhoa donde dice Sandra?

El arrogante y joven escritor de la Estafeta no ha tenido más remedio que darle la razón, con lo poco que le gusta dar su brazo a torcer.

Un 10 para el veterano Sherlock Erice.

martes, 10 de enero de 2012

Puenting en Zimbabwe

Normalmente las noticias que suelen llegarnos de Zimbabwe están referidas a crisis alimentarias, a epidemias de cólera, a tongos electorales o al despiadado y corrupto régimen de Robert Mugabe. Pero estos días, el vídeo que ha dado la vuelta al mundo es el de esta australiana que salvó la vida en las Cataratas Victoria cuando, al hacer puenting sobre el río Zambeze, se le rompió la goma. Ella dice que fue un milagro y no le falta razón.



Desde luego, no puedo dejar de imaginar a un joven Patrick McCarthy, de excursión con sus compañeros del cole, escuchando las explicaciones del profesor Burroughs, en Beautiful Rhodesia.

Más de cien metros de desnivel. Casi dos kilómetros de anchura. Mosi-oa-Tunya le llaman los nativos, el humo que truena. El Zambeze precipitándose por la sima.


lunes, 9 de enero de 2012

Beautiful Rhodesia en Ajuste de Cuentos

Patxi Irurzun, con el que tuve la suerte de contar en la presentación de mi novela el pasado 16 de diciembre, dedicó a Beautiful Rhodesia un amable artículo hace unos días en su blog, Ajuste de Cuentos. Como auguraba en Dios nunca reza, no le han dado el Nadal, pero como él dice cuando se pone tontorrón, le basta con que el público disfrute con sus libros. Y lo consigue.


ETNOTHRILLER
Asomado a un balcón de la Estafeta, que como todo el mundo sabe es la calle más importante del mundo, uno puede ver hasta Zimbabwe, antes Rodhesia, aunque, claro, todo depende de quién mire, hay que tener vista de lince, o ser Carlos Erice, que acaba de publicar Beautiful Rhodesia, el primer etnothriller de la historia de la literatura (igual nos ponemos estupendos, pero ya que nos hemos inventado la etiqueta que luzca bien). El pasado viernes la presentamos, y fue una gozada. Asistir al nacimiento o el bautizo de un primer hijo literario, siempre lo es, sobre todo si te dejan estar ahí, de padrino, como estuve yo (que es una buena forma de estar sin estorbar mucho). Nos echamos unas risas y vino un buen puñado de gente, lo de buen en los dos sentidos, a acompañar a Carlos, al que luego se le quedó la mano tonta de firmar en la peña Anaitasuna, donde hicimos el tercer tiempo (le robo esto a Unai, uno de los bloggers de la bitácora sanferminera que Carlos y unos cuanto sanfermineros impenitentes mantienen abierta todo el año menos en sanfermines, como es natural).

'Beautiful Rhodesia' es, efectivamente, un etnothriller, una novela negra por partida doble, novela de espías e intriga, y que transcurre en el Africa negra, con pareja de investigadores mixta, un espía del CNI llamado Miguel Arnaiz y una policía zimbausea (¿se dirá así?). Tensión de todo tipo, sexual, racial, que se mantiene todo el libro y que se solventa al final y no, porque cuando acabas el libro todavía queda algo en el aire. Y además, una reflexión sobre el racismo, la realidad social de los últimos años en Zimbabwe... Todo eso, asomado a la Estafeta, desde donde Carlos, que no ha pisado Africa en su vida, ha armado muy bien armado (la cosa empieza a tiro limpio) este libro que recibió el Premio Lopez Torrijos de novela, editado por Ledoria.

Y además, Carlos Erice sabe ponerse muy bien para las fotos: obsérvese tras sus espaldas los libros que adornan sus estanterías: Resaca / Hank over, Cuentos sanfermineros, Dios nunca reza, Atrapados en el paraíso. Gran tipo, Carlos, y como ya se ha dicho en otra ocasión, llevando la locomotora de la literatura navarra lejos, hasta Zimbabwe y hasta donde haga falta.

miércoles, 4 de enero de 2012

Literatura colonial portuguesa (III)

António Lobo Antunes puede que sea el autor portugués que con mayor crudeza ha hablado sobre la guerra colonial, sobre la guerra de Ultramar como la conocían nuestros vecinos o las guerras de independencia desde el punto de vista de guineanos, angoleños y mozambiqueños.

Nacido en 1942, en Lisboa, y licenciado en medicina, cumplió su servicio militar en Angola donde fue testigo de las mayores barbaridades, que han dejado una huella profunda en su forma de entender la vida y la literatura.

Su estilo es complejo, monumental, muy trabado y trabajado, y su literatura le ha convertido, desde hace años, en candidato al Nobel.

Hace algo menos de un año que leí su Esplendor de Portugal, título que toma del primer verso del himno nacional luso. Narra las desventuras de una familia de retornados, de colonos portugueses en Angola que se ven obligados a regresar a la península cuando este país alcanza la independencia en 1975. Una península, un Portugal, que no es, desde luego, su país, como demuestra la madre de la familia que prefiere quedarse en África expuesta a los saqueos, a la guerra civil y al afán de revancha de los guerrilleros negros.

Como en un puzzle deslavazado y agobiante, sus capítulos son monólogos de prácticamente frase única, sin apenas puntos, piezas que el lector debe recomponer para entender el desarraigo de aquellos africanos blancos que recuerdan con nostalgia la riqueza de sus haciendas, sus privilegios, su dominio sobre la mayoritaria población negra y sus propias miserias y fantasmas familiares.

El racismo, el colonialismo y el desarraigo son tres temas que me apasionan.

Y su combinación magistral en manos de Lobo Antunes deja con la boca abierta.

Al menos a mí.

Imagen tomada de El País, cuando Lobo anunció, en 2007, que sufría cáncer