jueves, 5 de abril de 2012

La maldición de la embajada española en Zimbabwe

Esta semana, mientras se encontraba de vacaciones en Namibia, ha fallecido la embajadora española en Zimbabwe, Pilar Fuertes, en accidente de tráfico.

El hecho de que esta muerte haya recordado a alguno de mis lectores, en cierto modo, a la que se relata en mi novela Beautiful Rhodesia, me ha llevado a rememorar el asesinato de José Luis Blanco Briones, embajador español en Harare, en 1985.

Tras muchos años de ausencia de relaciones diplomáticas con la Rhodesia segregacionista de Ian Smith, España abrió embajada en la joven república de Zimbabwe cuando la mayoría negra alcanzó el poder.

El 21 de julio de 1985, el cuerpo del embajador fue hallado en el interior de su coche, cuya matrícula diplomática había sido ocultada bajo una plaza turística alemana. El cadáver, semidesnudo, presentaba golpes en el rostro y resto del cuerpo, causados con sus propios palos de golf.

Blanco Briones
Aquella noche, Blanco Briones había cenado con dos ingenieros españoles de CASA, la empresa aeronáutica española, que negociaban la venta de varios Aviocar que sustituyeran a los viejos Dakota empleados por el ejército rhodesiano en la guerra que sufrió Zimbabwe durante la década de los 70. Ambos ingenieros fueron retenidos por la policía zimbabwa durante varios días. El hecho de se encontrara en el interior de su automóvil un Cartier, regalo de su esposa, hizo que las autoridades locales descartaran el robo como el móvil de un crimen tan turbio (se llegó a investigar, incluso, en los ambientes homosexuales de Harare) que, como la teniente coronel Barranco expusiera a nuestro viejo conocido Miguel Arnaiz, nunca se aclaró.

Ese asesinato y el accidente de Pilar Fuertes, del que no se han facilitado detalles, recalcan el carácter profético y macabro de las palabras de nuestro espía favorito cuando, en respuesta a su jefa, le suelta aquello de seguro que en Exteriores sospechan de un grupo de ciudadanos de Zimbabwe que se reúnen para matar, cada cierto tiempo, al embajador español o a su hija, no te jode.

Listo, este Arnaiz.

martes, 27 de marzo de 2012

Hombres

Cuando lleguen los primeros días de julio y en esta ciudad estemos ya a otra cosa, en el resto del mundo un tema se habrá puesto de moda, será trend topic, vamos, porque se publicarán libros, saldrán pelis e Informe Semanal emitirá su correspondiente reportaje al respecto.

Sí, el próximo 5 de julio se cumplirán cincuenta años de la independencia de Argelia. Ya conocéis mi afición por estos temas de las guerras de liberación africanas. Y sabéis también cuánto me gusta crear tendencia, así que he decidido adelantarme unos meses por el camino que más me gusta, la literatura.

Esta circunstancia me ha permitido descubrir Hombres, la novela deslumbrante de Laurent Mauvignier, que relata unas horas en la vida de un grupo de veteranos franceses de la guerra de Argelia.

Con un estilo que nos puede recordar al de Lobo Antunes, Mauvignier desgrana los fantasmas y los traumas de estos ancianos, en un país, Francia, que durante décadas ha pretendido ignorar lo que hizo y sufrió en Argelia entre 1954 y 1962, que ha dado la espalda a los atentados, a las torturas, a las masacres de civiles franceses y argelinos, a la guerra sucia, al racismo, al colonialismo y al éxodo de los pieds noirs, los pies negros.

Por otra parte retrata, también, las complicadas relaciones que se establecen en una familia, una familia cualquiera.

Hombres es, pues, un más que recomendable ejemplo de la literatura francesa que solemos tener bastante olvidada a este lado del Adour.

Total, como les solemos ganar en todo...

sábado, 24 de marzo de 2012

Tangerko ametsak - Sueños de Tánger

Jon Arretxe es de Basauri y vive en Arbizu. Licenciado en Educación Física, toca el piano, estudia Filología Inglesa, canta ópera, da conferencias, viaja y escribe.

Y, como a otro autor de aquí al que conozco muy bien, le apasiona África. Hasta allá nos lleva en su Tangerko ametsak, traducida al castellano por Cristina Fernández y publicada por Erein.

Como ese otro autor que he citado antes, en Sueños de Tánger combina la trama negra con una apuesta decidida por una literatura de la marginación y la discriminación. Ah, qué feliz me hizo Patxi Irurzun cuando dijo que yo había inaugurado un nuevo género, el etnothriller, pero no, no, el inventor es Jon.

Esta novela alterna la acción entre Bamako y Tánger, y dibuja personajes soberbios, como Mohammed, ese español, musulmán y sicario, que deja perder su mirada al otro lado del Estrecho, en las costas de Tarifa, entre trabajito y trabajito.
 
Por otra parte, nos muestra el funcionamiento de las mafias que se lucran con el tráfico de seres humanos con rumbo a este supuesto Eldorado europeo y nos sumerge en la desgracia de los africanos que cruzan su continente para acabar en Tánger, a la espera de una patera en la que hundir sus sueños y sus ahorros.

Y, como buena novela negra, es imposible encontrar el momento adecuado para detenerte y plantar tu marcapáginas.

Al loro, pues, con las novelas de Jon Arretxe.

viernes, 23 de marzo de 2012

Beautiful Rhodesia en Donostia

Hoy justo hace un mes, un 23F, cogimos la A15 y nos acercamos a Donosti a presentar Beautiful Rhodesia en la Elkar de Fermín Calbeton, la mítica Bilintx, ese sitio tan raro, tan lleno de libros, y tan rodeado por todas partes de pintxos y txakolis.


Presencia en el escaparate, en el apartado de novedades, el micrófono en su sitio, bat bi, bat bi, entzuten al da? y todo a punto para charlar con mi público sobre esta novela doblemente negra.


Mientras hacíamos tiempo, charla agradable con Monika Zumeta, sobre literatura, su pasado en televisión y sus proyectos futuros.


Pero no vino nadie.

Así que me fui con Alf Etxarte, actor, cocinero, escritor en ciernes y mi fotógrafo de cabecera, a ahogar nuestras penas en unas brotxetas de gamba en el Goizargi.

Pero la están vendiendo, sí, y no me extraña, gracias, entre otras cosas, a críticas como la de José Javier Abasolo en Calibre 38. Me entran sudores y temblores solo de ver junto a qué libros y autores aparece el mío en esta revista.

lunes, 19 de marzo de 2012

Los Acuerdos de Evian

Oigo en la radio que a primera hora de esta mañana se ha producido un tiroteo a la entrada de un colegio judío en Toulouse. Han muerto tres alumnos y un profesor de hebreo. Al parecer, el calibre del arma empleada coincide con el usado en el asesinato de tres militares franceses la semana pasada.

Ante noticias así, no puedo evitar ponerme el traje de conspiranoico y relacionar estos crímenes con una posible resurrección de la OAS, justo cuando ayer se cumplieron cincuenta años de los Acuerdos de Evian. En esta localidad francesa se reunieron, durante semanas, representantes del gobierno francés y del Frente de Liberación Nacional, para tratar el alto el fuego y los términos bajo los cuales debía celebrarse el referéndum para la autodeterminación de Argelia.

Argelinos festejan la firma de los Acuerdos de Evian

Estos acuerdos supusieron, pues, el final a ocho años de guerra. Desde 1830, Argelia había sido parte integrante del estado francés y su territorio dividido en departamentos, con la misma entidad jurídica que los metropolitanos. Sus vecinos Marruecos y Túnez ostentaban un estatus diferente, el de protectorados.

En 1954, la población de Argelia estaba dividida entre el millón de habitantes de origen europeo, los pied noirs, de nacionalidad francesa y con íntegros derechos civiles y políticos, y los ocho millones de habitantes de religión musulmana, conocidos como indigènes, a los que se negaban dichos derechos. En esta situación de discriminación se pueden hallar las bases del nacionalismo argelino, que surge durante la Segunda Guerra Mundial y alcanza su cénit con el nacimiento del FLN y su apuesta por la lucha armada a partir de 1954.

La guerra de Argelia costó la vida de aproximadamente 500.000 musulmanes y 30.000 franceses; en ambos casos, la mayor parte de las víctimas fueron civiles.

Ben Bella, primer presidente de Argelia
Los puntos principales de los Acuerdos de Evian establecían el alto el fuego a partir del 19 de marzo de 1962, la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Argelia y, en el caso de que ésta fuera aprobada, la retirada progresiva del ejército francés y garantías para la población de origen europeo (franceses, españoles, italianos y judíos, principalmente).

El alto el fuego fue quebrado de forma prácticamente inmediata por la OAS, la Organisation de l'Armée Secrete, opuesta a la independencia, con atentados en Argelia y Francia, y el FLN, que siguió hostigando a los colonos europeos.

La independencia fue proclamada el 5 de julio de 1962 y los pieds noirs abandonaron en masa la Argelia que les había acogido durante generaciones. El siguiente vídeo recoge algunas imágenes de aquel éxodo precipitado.



La OAS juró venganza y llegó a atentar en repetidas veces, sin éxito, contra la vida de Charles De Gaulle, como reflejó magistralmente Frederick Forsyth en su Chacal.

Los acontecimientos de estos días en Toulouse y Montauban me llevan a pensar en un macabro resurgir de la OAS, aprovechando este cincuentenario y la proximidad de las elecciones presidenciales francesas, en las que, una vez más, la familia Le Pen se envuelve en la bandera y los recuerdos de los viejos pieds noirs.

jueves, 15 de marzo de 2012

Beautiful Rhodesia en Nadie es inocente

Hoy nos sacan en Nadie es inocente, el blog de Javier Abasolo, referencia en temas de literatura negra por estas tierras.

Me ha alegrado el día.

Título: BEAUTIFUL RHODESIA


Autor: CARLOS ERICE AZANZA


Editorial: LEDORIA


Trama: Ainhoa, hija del embajador español en Zimbabwe es asesinada a la salida de un lujoso club nocturno, tras despedirse de un amigo de raza negra. Para evitar tanto un conflicto diplomático como la generación de actos racistas de represalia en la propia España, el gobierno español enviará a Zimbabwe a un agente del CNI, para que colabore con la policía local en la investigación del asesinato.


Personajes: Sandra Bokosa, joven policía zimbabwa, madre de un pareja de gemelos y abandona por su marido, que intenta hacer un trabajo lo más digno posible pese a las dificultades que la rodean, Miguel Arnaiz, agente del CNI (centro Nacional de Inteligencia), ex guardia civil con experiencia en Euskadi, al que los años en la profesión le han hecho ser bastante escéptico, Terry Spears, antiguo combatiente durante la II Guerra Mundial como piloto de la RAF, rhodesiano partidario del régimen racista que durante una época se constituyó como República independiente, el inspector Mugarari, superior de Sandra, eficiente burócrata al que no le gustan las complicaciones, Martin Bambridge, antiguo militar rhodesiano (no zimbabwo), partidario de la supremacía blanca, que sin ningún motivo especial y sin haber sido contactado de antemano, se ofrece voluntariamente a ayudar a Arnaiz


Aspectos a Destacar: La aproximación a la situación de un país que, pese a su descolonización, sigue sufriendo problemas derivados tanto de la guerra como de la corrupción instalada institucionalmente y en la que si han desaparecido (aparentemente) las barreras raciales, se han agrandado las económicas / El uso de un escenario (la antigua Rhodesia, el nuevo Zimbabwe) atípico entre los escritores en lengua española / Obra ganadora del "III Certamen de Novela Correduría de Seguros López-Torrijos".


La Frase: El hambre, siempre el hambre. Tan cerca, tan alrededor. Como al hambre le acompaña siempre la desesperación, muchos hombres emigraban a Sudáfrica, en busca de un trabajo que les ayudara a mantener a sus familias. Cada noche cruzaban ilegalmente la frontera, alambrada y electrificada. Por docenas. La policía sudafricana, ahora multirracial, perseguía a los inmigrantes ilegales con la misma saña con la que se empleaba la policía blanca contra los negros en los tiempos del apartheid.

sábado, 10 de marzo de 2012

Sarri, Sarri, Sarri... guren

Conforme pasan los años, uno se va dando cuenta de lo fugaz que es la vida, lo efímero de sus momentos y blablabla. Y, entonces, ocurren cosas que no sabes si te alivian esa nostalgia o te la multiplican.

Eso es justo lo que me pasó ayer viernes.

A las ocho y media de la tarde me acerqué al Garazi, bar emblemático de Calderería, calle cultural donde las haya (sin ir más lejos, allí presentamos Beautiful Rhodesia hace poco más de dos meses).

Objetivo, ver a los Legañas en las Pestañas, con Leunda en la batería y Paularena al micro, muy bien acompañados por el resto de la banda.

Resultado, un viaje a través del tiempo y de nuestro subconsciente musical. Hora y media de cervezas, pintxos de jamón y del punk más foral y de bajera que tanto nos acompañara en nuestra adolescencia, con guiños a Evaristo, Tijuana y una impagable versión de Sarri, Sarri, reconvertida a Sarri... guren.



La vida cultural de esta ciudad, la de verdad, la que huye de grandes escenarios y planes estratégicos, está ahí, en los bares y en los colectivos que organizan actividades alejadas del consumo y la difusión masiva.

Me lo pasé pipa, con música, amigos y, también, hablando de proyectos literarios.

Nafar Punk rules!

jueves, 8 de marzo de 2012

Auge de la literatura colonial en español

Hace ya algún tiempo comentamos que en la literatura española el tema colonial no contaba con una excesiva producción. Contraponíamos esta situación con la abundante obra británica ambientada en la India colonial, (con ejemplos como La joya de la Corona o Pasaje a la India) o la portuguesa, más cercana a nosotros, con artículos dedicados a novelas como El árbol de las palabras (Teolinda Gersao), La costa de los murmullos (Lídia Jorge) o Esplendor de Portugal (Lobo Antunes), ambientadas en el África portuguesa de los años 60 y 70.

En cambio, en la literatura española, decíamos que los escenarios africanos no gozaban de la misma presencia. Tan solo un puñado de novelas, como Imán (Ramón J. Sender) o La forja de un rebelde (Arturo Barea) habían descrito las guerras en el Marruecos de comienzos del siglo XX.

En épocas más recientes, algunos autores han mirado al otro lado del Estrecho para ambientar sus novelas. Así, Eduardo Garrigues eligió la antigua Namibia alemana para La dama de Duwisib, Javier Yanes nos llevó a Kenia en El señor de las llanuras, el televisivo David Cantero viajó a África en busca de El hombre del baobab o, más cerquita de aquí, Bernardo Atxaga ambientó sus Zazpi etxe Frantzian (Siete casas en Francia) en el Congo Belga.

Pero ha sido el prodigioso éxito de María Dueñas con El tiempo entre costuras, esa historia de amores y espionaje en el Marruecos español de los años 30 y 40, el que realmente ha revitalizado el género.

A su estela, Temas de Hoy ha repetido triunfo con Palmeras en la nieve, de Luz Gabás, la historia de dos colonos de origen aragonés en las plantaciones de Fernando Poo, en la antigua Guinea Española.

Al igual que en el caso de María Dueñas, cabe destacar que ésta es la primera novela de la autora, alcaldesa de Benasque, por otra parte.

Un clásico de nuestra literatura africanista, Javier Reverte, ha elegido el mismo escenario ecuatoguineano para La canción de Mbama, donde vuelve a trenzar una novela en un ambiente colonial español, como ya hiciera con El médico de Ifni.

Clara muestra del interés del público por este tema es el reciente ganador del Premio Planeta (Lara nunca da puntadas sin hilo) El imperio eres tú, de Javier Moro, en el Brasil recién independizado de Portugal en el siglo XIX, y el finalista del mismo premio, Tiempo de arena, de Inma Chacón, que surge del desastre español en Filipinas en 1898.

Con un pelín de mayor modestia, mi Beautiful Rhodesia también es, sin duda, una muestra más de esta nueva mirada nuestra y literaria al viejo colonialismo europeo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Viaje con nosotros

Como en las pelis de Indiana Jones, en las que en un nada velado homenaje a Casablanca un avioncito surcaba un mundo de mapas en sepia describiendo los viajes de nuestro arqueólogo favorito, quien se sumerja en las páginas de Beautiful Rhodesia podrá recorrer, de forma bien barata, los más variados lugares y en distintas épocas.

En Europa, de una Pamplona ochentera a la Roma de 1945, pasando por Arbizu, el Madrid actual y las Cerdeña, Rodas, Nápoles y Génova de los años 30 y 40.

Cinema Impero (Asmara) construido por los italianos en la época colonial


Si cruzamos el Mediterráneo, nuestros protagonistas te mostrarán, en África, Harare, Bulawayo y las Cataratas Victoria. Más al sur, esta novela te llevará a Namibia, Johannesburgo y Ciudad del Cabo. Y conocerás, también, Matabeleland, Nairobi, la Asmara italiana de principios de los años 40 y los cielos de Libia y Túnez en la Segunda Guerra Mundial.

Pilotos del Escuadrón Rhodesiano nº 237, en 1944. ¿Quién es Terry Spears?


¿Quién puede darte más por menos?

Así que ya sabes.

Pon al día tu pasaporte.

Y lee.

jueves, 1 de marzo de 2012

Birdman

Birdman, el hombre pájaro, casi se desgracia el otro día al saltar desde el Monte Table, en Ciudad del Cabo.



Si el otro día hablábamos de la australiana a la que se le rompió la goma al saltar desde un puente sobre el Zambeze, hoy traemos este vídeo de Jeb Corliss al que simplemente se le rompieron las piernas al chocar con unas rocas durante el descenso.

No sé qué vientos soplan estos días por el sur de África para que a la gente le dé por correr semejantes riesgos, y menos sé a qué Dios se encomiendan para que les salve la vida cuando se precipitan en caída libre.

Ver para creer, cuando uno sabe que se puede pasear junto al Table con objetivos más pacíficos, para observar cómo Arnaiz y Bambridge conspiran en el Rhodes Memorial, por ejemplo, en las páginas de Beautiful Rhodesia.