martes, 5 de diciembre de 2017

Comiendo sonrisas a solas, de Tadea Lizarbe

Esta es una novela que en su día causó cierto revuelo mediático en Navarra por su condición de finalista del Premio Planeta de 2014, premio tan denostado como anhelado, la verdad sea dicha, aunque esa sea otra historia y deba ser contada en otra ocasión, que diría Michael Ende.


Pues bien, pese a las dificultades que suelen encontrar para su publicación las novelas finalistas de los certámenes de la familia Lara, Comiendo sonrisas a solas llamó a las puertas (y las abrió) de la potente Ediciones B, lo cual le otorgó unas buenas condiciones de edición, promoción y distribución.


Pero, ¿son esas buenas condiciones garantía de calidad para una novela? De sobra sabemos que no, de sobra conocemos abrumadoras campañas de marketing que han acompañado a libros más bien discretitos.


Sin embargo, Comiendo sonrisas a solas sí que reúne una serie de elementos llamativos.


En esta novela, Tadea Lizarbe presenta una firme declaración (poco importa si unilateral o no) de intenciones literarias: apostar por la originalidad en la siempre difícil coctelería de la mezcla de géneros.


Así, la autora arriesga con audacia y espontaneidad en esta combinación curiosa de intriga, folletín romántico y autoayuda, hasta culminar en su mayor mérito, la construcción del personaje femenino que lleva la voz cantante (o narradora) de buena parte de la historia, un personaje neurótico, desesperante y tierno a partes iguales. Es decir, un personaje igualito-igualito a cualquiera que se acerque a sus páginas, lo que favorece sin duda la empatía del público.


Nos encontramos, pues, ante un debut notable, en el que destacan por encima de otros valores el riesgo, la ambición y el desenfado de la autora, lo que hace que sigamos con atención lo próximo que nos quiera traer.



lunes, 27 de noviembre de 2017

El sueño eterno de Kianda, de Borja Monreal Gainza

No sé qué nos da el final del África colonial portuguesa a los escritores navarros, pero es cierto que es un tema que aparece con cierta periodicidad en nuestra obra. Al guion que preparó en su momento Carlos Bassas para la versión cinematográfica de Un día más con vida y a la novela La granja de Perla, escrita por un servidor, se acaba de unir El sueño eterno de Kianda, flamante ganadora del Premio Benito Pérez Armas.


A través de los ojos negros de Kianda, londinense de Angola, asistimos al relato de la historia de su país, desde el levantamiento de la UPA contra el poder colonial en 1961 y la posterior represión por parte de los portugueses hasta la actualidad, pasando por la independencia de 1975 y la guerra civil que la sucedió.


Alternando épocas, puntos de vista y voces narrativas, Borja Monreal Gainza recorre cincuenta años de lucha y decepción, de discriminación racial y desigualdad social, de derrota y esperanza. Con un lenguaje cuidado y sin alardes, Borja combina las distintas visiones literarias que este conflicto nos ha dejado, desde la de Lobo Antunes hasta la de Pepetela, y las personifica valiéndose de la trayectoria vital de tres guerrilleros, la de sus parejas y la de unos hijos que tratan de comprender.


De este modo, la novela navega con éxito por el desencanto y la revolución, por la sensación de que la marcha de los colonos no supuso el final de la guerra ni de las desigualdades y retrata una sociedad angoleña actual muy capaz de adaptarse a los cambios y a las circunstancias.


En resumen, una gran novela de este joven escritor navarro-canario que resulta, sin duda, imprescindible para quienes sientan interés por el reciente pasado iberoafricano.



11 de noviembre de 1975, el ejército portugués abandona Angola


martes, 5 de septiembre de 2017

El rastro del lobo, de José Luis Muñoz

Desde hace unos meses ya está en la calle El rastro del lobo, segunda novela de la colección Criminal de Ediciones Traspiés (la primera fue Orán ya no te quiere).


Con la incorporación de José Luis Muñoz, uno de los máximos exponentes de la literatura policiaca ibérica actual, Traspiés enriquece su catálogo con una novela muy negra que nos cuenta la vida de Aribert Heim, médico en el campo de concentración de Mauthausen en tiempos de la segunda guerra mundial, y su persecución durante décadas por parte de autoridades y cazanazis.


A lo largo de la narración Muñoz mezcla ambas épocas con habilidad, proponiendo escenarios  diferentes (Egipto, España, Alemania, América Latina...) y utilizando distintas voces (la del fugitivo, la de quienes lo protegen, la de quienes lo buscan, la de sus víctimas...). Así, no es difícil que las personas aficionadas al tema encuentren elementos que puedan resultarles familiares de películas tan conocidas como Los niños del Brasil, La caja de música u Odessa (basada en la famosa novela de Frederick Forsyth). Las alusiones al Mossad o al Centro Wiesenthal son buena muestra de ello.


De todos modos, y por encima de estos ingredientes tan atractivos, los mayores valores de El rastro del lobo descansan sobre una construcción literaria impecable, en la que brilla, a mi juicio, el lenguaje tan crudo empleado en la descripción de la relación que mantienen el Doctor Muerte y una de sus víctimas. Siguiendo con las influencias cinematográficas, Portero de noche volverá a nuestra memoria al leer (y sufrir) estas escenas.

Así pues, esta es una novela imprescindible para quienes quieran bucear en los entresijos contradictorios del alma humana. Y fundamental para quienes disfrutan persiguiendo nazis.






miércoles, 2 de agosto de 2017

El crimen del sistema métrico decimal, de Miguel Izu

Ya lo han dicho otras personas antes que yo, pero El crimen del sistema métrico decimal ofrece unos valores que hacen de esta una novela más que recomendable.

A la recreación meticulosa del Madrid decimonónico, se une el análisis de una serie de factores que provocaron la crisis que afectó a la España de la época: amenazas a la unidad nacional (la hispanocaribeña de entonces, claro), corrupción financiera y política, terrorismos, bancos especuladores, servidores que se servían de lo público... Como podéis ver, nada de esto resulta ajeno al lector o lectora del siglo XXI.

A estos valores ya ensalzados por otras críticas, me gustaría añadir otros como la elaboración de una trama de investigación  reposada (lejos de esas tramas trepidantes que tanto nos estresan en la mayoría de la narrativa policiaca actual), una investigación llevada a ritmo burocrático y funcionarial, ritmo lento pero implacable, en la que el autor no esconde (incluso aprovecha) las influencias de su otra profesión.

Ese estilo sosegado también se traslada a la trama amorosa de la novela, ajena asimismo a esos romances tórridos y salvajes que se suponen imprescindibles en el thriller actual.

Por estos valores, por su originalidad y por su deliberada intención de huir de tópicos manidos en el género, Miguel Izu y El crimen del sistema métrico decimal están cosechando el éxito que se merecen.

Y yo que me alegro.


lunes, 8 de mayo de 2017

Presentamos Piel de topo, de Jon Arretxe

Después de su último viaje a Mali, dicen que en Piel de topo (Sator lokatzak en la versión original) Touré regresa a su Bilbao, a su pequeña África.


Dicen.


De momento, lo que sí sabemos es que este jueves 11 de mayo Touré regresa a Pamplona, a la tienda que Elkar tiene en la calle Comedias.


Allí, Carlos Bassas y yo pondremos en aprietos a su aita, Jon Arretxe, que seguro que tiene mucho que contarnos.


A partir de las 18:30.



jueves, 30 de marzo de 2017

Presentamos O, de Alejandro Pedregosa

Alejandro Pedregosa, ese granadino de Sarriguren que da más vueltas al mundo que Chris Froome, presenta la semana que viene O, su nuevo libro de relatos.


Será el viernes 7 de abril, a las 18:30, en Elkar Comedias, en Pamplona.


Carlos Bassas y yo le daremos patadas por debajo de la mesa.



lunes, 27 de febrero de 2017

Bautismos de marzo

Como prolegómeno a la primavera, que como siempre nos traerá un montón de actividad y novedades literarias, arrancamos mes con un par de presentaciones.


Este jueves 2 de marzo, en Walden, tendré el honor de presentar el primer libro de Lucas Eza. Cuentos para no ganar y Nana, nanita, nana es el título de este volumen doble que recoge una selección de cuentos y poemas que el autor murchantino confía, inconsciente él, que yo comente con acierto. A partir de las 19:30, charlaremos sobre sentimientos, inspiraciones, estilos y todas esas cosillas sin importancia que alimentan la literatura.


De paso, seguro que nos reímos y no hay que olvidar que ninguna ocasión es mala para visitar la preciosa librería de la calle Paulino Caballero.




Otro debut poético nos aguarda para el día siguiente, el viernes 3 de marzo, en Elkar Comedias. Allí, a las 18:30, Beatriz de Silva nos presentará Mármol, su primer poemario, que probablemente recoja algunas de las vivencias de sus años pamploneses.




Como veis, marzo comienza con debuts literarios, con primeras veces, que esperamos que sean  muchas más.


Y a ver si ya, de paso, Osasuna se aplica el cuento y nos regala la primera victoria de la temporada en El Sadar.


Que ya es hora.

miércoles, 22 de febrero de 2017

El asesino del acantilado, de Antonio Manzanera

Antonio Manzanera es una rara avis en el panorama de la novela policial en castellano. Y digo rara avis porque le van los escenarios ajenos a la tradición policíaca peninsular: huye de los bajos fondos de Madrid o Barcelona o de los crímenes rurales y nos lleva a parajes poco habituales en nuestra literatura, no así en el cine, las series o las novelas extranjeras que nos gustan.


Así, Manzanera nos ha paseado en otras ocasiones por el Berlín de postguerra en busca de criminales nazis, por la Europa de la Guerra Fría con sus tramas de espionaje o por los Estados Unidos que vivieron el asesinato de Kennedy.


En una nueva vuelta de tuerca del paisaje Manzanera, con El asesino del acantilado viajamos a una California setentera y ochentera, al Los Angeles previo a los Juegos Olímpicos de 1984, con unos personajes que homenajean a Archer o Marlowe, donde además encontraremos mafia y asesinos en serie.


Siempre suelo decir que, para mí, en una buena novela policiaca la trama y el misterio son secundarios. Pero resulta que también te puede aparecer un cabrito como Antonio Manzanera que, además de lograr una acertada construcción de personajes, un lenguaje preciso y una estructura estimulante, te deslumbra con una trama compleja, desafiante y sorprendente, al más puro estilo de las novelas de misterio o enigma.


Si algo he achacado al autor en anteriores obras es que su estilo algo recargado podía provocar cierta frialdad o distanciamiento en el lector. Pues bien, en este caso Manzanera da con la tecla adecuada, emplea un lenguaje directo y conciso, logrando un equilibro perfecto con el resto de elementos que hacen de esta una gran novela.


Un novelista es bueno cuando crece con cada libro. Y Antonio Manzanera lo demuestra, sin duda, con El asesino del acantilado.



miércoles, 18 de enero de 2017

Secretos del Arenal, de Félix G. Modroño

Paso a paso, y desde hace ya un tiempo, Félix G. Modroño viene construyendo una carrera muy sólida, coronada en 2014 con el Premio Ateneo de Sevilla que conquistó con estos Secretos del Arenal.

Uno de los valores de esta novela es lo bien que mezclan las dos épocas y las dos geografías en las que está ambientada, un Bilbao de finales de siglo XX y una Sevilla de postguerra. Félix aprovecha esta circunstancia para combinar en sus dosis exactas tanto la intriga criminal como la histórica a través de la vida de dos mujeres separadas por los kilómetros y el tiempo, pero a las que la tragedia les ha tocado muy de cerca. Además, la trama nos permite viajar, a través de sus personajes, a la Sevilla golpista y revolucionaria de julio de 1936, a los viñedos de la Rioja Alavesa o a las estepas heladas en las que combatió la División Azul.

A este interés por desentrañar la intriga que recorre Secretos del Arenal hay que sumar otros dos valores, la calidad del lenguaje y la estructura narrativa que ha elegido el autor y la sensualidad que desprenden sus páginas, ya que Félix se ocupa de estimularnos los sentidos a conciencia, desde el olfato (muy logradas las descripciones de los aromas del vino y otros perfumes) hasta el tacto (podemos tocar la piel de los protagonistas en las escenas de sexo) pasando por el gusto (buen repaso a la gastronomía sevillana y vizcaina) y el oído (con música de Benito Lertxundi, por ejemplo).

Por tanto, nos encontramos ante una novela tremendamente bien escrita y que complacerá tanto a los amantes de las tramas criminales como a las personas interesadas por nuestro pasado reciente. A mí me ha gustado un huevo, desde luego.